Pandemic

Cuando solo era un juego de mesa.


Hoy le toca el turno a un juego de mesa que cuando salió nos planteaba un escenario terrible pero irreal, y que hoy por desgracia ya no nos lo parece tanto. Aunque a diferencia del mundo real, son 4 las enfermedades que amenazan con asolar a la humanidad.
Pandemic es un juego cooperativo en el que los jugadores tienen que ganar una carrera contrarreloj y encontrar a tiempo las curas para las 4 enfermedades (roja, azul, amarilla y negra) o ser derrotados. Y ahora voy a explicar cómo se juega.

El mapamundi.


Entre los componentes del juego, cabe destacar que hay contadores y cartas. Los primeros son básicamente los peones de los jugadores y los cubos de cada una de las enfermedades, mientras que las cartas son las de jugador (una de cada ciudad, eventos que ayudan a ganar, y las temidas cartas de Pandemia) y las de infección (cada una asociada a una de las 48 ciudades del mapa). Bueno, también las de rol de personaje, pero esas son más bien una referencia.
Cada jugador será un personaje, con unas habilidades distintas, a elegir de entre los que hay (aunque confieso que no me los sé todos y los recuerdo más por los nombres coloquiales, como «el despachador» o «la cuarentenista»).
Se reparten cartas (de jugador) dependiendo de cuántos jueguen (2 jugadores 4 cartas, tres jugadores tres cartas y cuatro jugadores 2 cartas a cada uno) y se organiza, con las restantes, el mazo de cartas de jugador. Según la dificultad que se le quiera dar se pondrán más o menos cartas de epidemia, se harán montoncitos y con ellos un mazo, de forma que no salgan todas seguidas. Con respecto a las cartas de infección, al empezar el juego, se sacan 9 cartas. En las tres primeras se ponen 3 cubos de enfermedad del color correspondiente, en las 3 siguientes se ponen 2 y en las otras 3, uno. Y el resto de ciudades son la baraja de infección, de modo que tenemos nuestras dos barajas de las que robar cuando proceda.
La secuencia del turno es sencilla, y es que cada jugador tiene 4 acciones (5 si es la generalista) y con cada una de ellas puede hacer lo siguiente:


Tratar enfermedad: Quita un cubo de enfermedad de la ciudad en la que esté (si es el médico las quita todas).

Compartir conocimientos: Entrega o recibe la carta de la ciudad en la que esté a otro jugador que también esté en la misma ciudad (la analista puede dar cualquier carta, siempre que esté en la misma ciudad que el jugador que la recibe).

Encontrar cura: Descarta 5 cartas del mismo color (4 si eres la genetista) y encuentra la cura contra la enfermedad de ese color. Solo puede jugarse en una casilla que tenga un centro de investigación, y una vez se curen las 4 enfermedades, se gana la partida.

Construir centro de investigación: Descartas la carta de la ciudad en la que estás (el Experto en operaciones no tiene que descartar nada) y colocas un marcador de centro de investigación. 

Movimiento normal: Te desplazas a una ciudad adyacente

Movimiento con carta: Descarta una carta de ciudad, te puedes mover desde esa ciudad a cualquier sitio o de cualquier sitio a esa ciudad. Esto se llama respectivamente «vuelo chárter» o «vuelo directo«. 

Vuelo de lanzadera: Te mueves de un centro de investigación a otro.

Pasar: no haces nada.

Esa casita blanca tan mona es un centro de investigación.


Y cuando un jugador hace sus acciones, llega la parte complicada. Primero roba dos cartas de jugador, que de normal serán cartas de ciudad o de evento, pero a veces tocará robar carta de epidemia. Pero luego llegaremos a eso.
Después, robará tantas cartas de infección como indica la tasa de infección (a la que coloquialmente llamamos «rata infecta», en una traducción bastarda del original «infection rate»), poniendo un cubito nuevo en cada ciudad que salga. ¿No parece para tanto, verdad? No lo es, a menos que toque poner un cubo en una ciudad que ya tiene tres de ese color. En ese caso no se pone el cubo, pero… ¡Chocapic!

Esto es lo que se llama brote, y tiene varias consecuencias. Una, que baja el marcador de brotes, y si se llega al octavo brote, game over. La otra, que cada ciudad adyacente a la que ha generado el brote gana un cubo de ese color. ¿Y si un brote hace que una ciudad que tenía tres cubos gane un cubo? Pues es lo que se llama reacción en cadena, y es que puede pasar que una mala jugada empiece a llenar el tablero de cubos como si no hubiera mañana. Y ojo, que si se agotan todos los cubos de un color, también se pierde.
Dicho eso, pasamos a explicar cómo funciona la carta de epidemia. Primero sube la tasa de infección (nuestro roedor pestilente favorito), luego se roba la carta de debajo del mazo de infección (entrando una nueva ciudad a la palestra), se baraja la pila de descartes de infección, se deja sobre el mazo y se roban cartas de infección con normalidad. Exacto, nos puede pasar que, sin comerlo ni beberlo, nos estalle una ciudad en los morros.
Bueno, si sobrevivimos a esto, tocará el turno del siguiente jugador. Así hasta que se encuentren las curas o se pierda de forma miserable. Y, como decía antes, es una carrera contrarreloj, de modo que si se agota el mazo de cartas de jugador sin haber encontrado las curas, también se pierde.
¿Cómo se gana, entonces? Lo dicho arriba: teniendo las cartas adecuadas y estando en el sitio preciso, se cura la enfermedad. Pero además de ser el objetivo de la partida, curar enfermedades también tiene una cosa muy buena, y es que una enfermedad curada permite que la acción de Tratar enfermedad quite todos los cubos de ese color que haya una ciudad, y al Médico le vale con entrar en una ciudad para limpìar los cubos de la enfermedad curada sin usar acciones. Además, si en algún momento se da la circunstancia de que una enfermedad está curada y no hay cubos de ese color en el tablero, se considerará erradicada y ya no volverán a aparecer cubos de ese color.

Marcadores de curación, estallido y «rata infecta».


Pandemic es un juego de una duración moderadamente corta (sabiendo jugar se puede solventar perfectamente en menos de una hora) y una dificultad media-elevada (que además es modulable), de modo que supone un reto pero tampoco llega a ser frustrante. Y tiene el aliciente de ser cooperativo, lo que canalizará los piques hacia el propio juego y no entre los jugadores. Un clásico que bien merece estar en cualquier ludoteca que se precie, y más en los tiempos que corren.
Nótese por cierto, que aquí se habla del Pandemic normal, y no del Legacy, del que sería muy complicado hacer una reseña exhaustiva sin chafar todas las sorpresas que el juego depara a los que se atrevan con él.

Por Jokin

ABACO lanzará su propia vacuna contra el Covid-19

ABACO lanzará su propia vacuna contra el Covid-19

Jokin28 de diciembre de 2020ABACO organizaHumorOmicron 2020

Este año no hemos podido hacer tantas actividades como nos hubiera gustado, de hecho no hemos llevado a cabo prácticamente ninguna, pero eso no significa que hayamos estado con los brazos cruzados.

La cancelación de las #omicron2020 supuso un golpe muy duro, y el mismo día que nos reunimos para decidir que se cancelaban, aprovechamos también para ponermos manos a la obra y encontrar alguna solución, aprovechando que en la asociación tenemos gente que sabe de todo un poco.

Así, llegamos a un acuerdo con la importante empresa farmacéutica Euritakorp, que nos facilitó sus instalaciones y material, para que pudiéramos buscar una vacuna, y así ha sido, por lo que nos congratula presentaros la ABACUNA, con un porcentaje de efectividad cercano al 99,99% (siempre está el típico despistado que se la inyecta sin quitar el tapón de la jeringuilla) y, aunque no está demostrado que convierta a nadie en cocodrilo o mapache, no perdemos la esperanza em que así sea.

Esta vacuna, como todo lo que hacemos, será completamente gratuita y esperamos poder ponerla a disposición de la gente lo antes posible, seguramente acompañada de unas jornadas de puertas abiertas dedicadas al juego de mesa Pandemic.

7 Pecados

Entre el bien y el mal.

Si se busca un juego ligero, fácil de aprender, rápido de jugar y sin demasiadas complicaciones tácticas, con un factor de puteo y una resolución azarosa, adornado con unas ilustraciones simpáticas, este puede ser un candidato, ya que sin ser njinguna maravilla, cumple con los requisitos arriba señalados y puede ser válido para echar el rato en jornadas o jugar una partida rápida mienstras se espera a alguien . Lo que viene siendo un filler, vaya.

Por alguna razón que hemos preferido no preguntar, este es el pecado más leve.

El juego se compone de 7 cartas de pecado (los 7 pecados capitales de la tradición judeocristiana, claro), 42 cartas de tentación (6 por pecado) y 6 cartas especiales de ángel/demonio. Además de eso, habrá 12 cubos de color rojo (hasta dos por jugador), que se llaman puntos de fe.

Cuando se juega a juegos de mesa apetece picotear, es así.

Se mezclan las cartas de ángel/demonio con las de tentación, se barajan y se dan dos a cada jugador, junto con dos cubos. Las 7 cartas de pecado se dejan en orden de menor a mayor, visibles en el centro de la mesa y con esto se empieza a jugar.

No, no os podéis quedar con todas las cartas de tentación.

Empezando por el último jugador que haya estado en una iglesia, el jugador inicial roba una carta (en principio del mazo de tentaciones, luego explico de qué otros sitios puede robarlas) y decide si juega una carta o gasta un punto de fe para enviar una carta de su mano al purgatorio (un espacio en el que se irán amontonando cartas de tentación).

¿De verdad tengo que seguir explicando? ¡Uf!

Lo más habitual será que juegue una carta de tentación (las de ángel/demonio son especiales, las explico luego), y tendrá que jugarla sobre la carta de pecado correspondiente. Si al poner la carta solo hay una, no pasa nada, pero si pone la segunda carta, pondrá la carta de pecado en su zona de juego y enviará al centro del tablero las cartas de tentación que el pecado tuviera encima. De esta manera, el espacio que ocupaba la carta de pecado, ahora tendrá cartas de tentación de ese pecado.
A continuación, una revelación que puede que os haga enfadar.

Olvidaba comentarlo: tener cartas de pecado es malo y gana el jugador que al finalizar la partida no tenga ninguna. Pero esto tiene una cosa buena, y es que al robar cartas, un jugador que tenga un pecado puede robar carta de tentación de ese pecado en vez de robar del mazo de tentaciones. ¿Y ese pecado se lo queda para siempre? Evidentemente no, y hay varias formas de quitarse cartas de pecado, siendo la más común, que otros jugadores pongan cartas de tentación sobre ella. Porque si al jugar cartas de tentación el pecado lo tiene un jugador, se siguen poniendo sobre su pecado igual, y si se pone la segunda, pues lo mismo, se quitan y se van al centro, con el pecado cambiando de dueño. Nada impide que un jugador ponga cartas de tentación sobre sus propios pecados, pero si pone la segunda, el pecado no cambiará de dueño y las cartas se irán al centro (no es una gran jugada, pero a veces no queda otra).

¿Por qué sus cartas son mejores que las mías?

Que una carta de pecado cambie de propietario tiene consecuencias divertidas y a veces caóticas. En primer lugar, un jugador que por culquier motivo se desprenda de un pecado, recuperará un punto de fe (hasta un máximo de 2) y ahora viene lo mejor: ¿Recordáis el limbo, ese sitio mágico en el que dejábamos las cartas que no queríamos jugar, previo pago de un punto de fe? Pues en cuanto un jugador pierde un pecado, las cartas del limbo se reparten una a una y al azar, empezando por el jugador siguiente al que perdió el pecado, y están obligados a jugarlas en ese preciso momento, lo que puede provocar, si había muchas cartas en el limbo, una conga tan caótica como divertida de cartas de pecado yendo y viniendo.

Esta reseña es maravillosa, no hace falta que lo digáis. Pero quiero oírlo.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y todo juego tiene que terminar algún día. En este caso el juego termina cuando se termina el mazo de tentaciones. A partir de ese momento, se jugarán dos rondas en las que no se podrá robar cartas y jugar las que se tienen. Hecho eso, si uno o más jugadores están sin pecados, la victoria será suya, y si todos tienen algún pecado, ganará el que acumule menos puntos (de los impresos en las cartas). 

La propia carta se explica sola.

Para terminar, explicaré lo que hacen las cartas de ángel/demonio, que nos ofrecen 4 opciones, entre las que elegimos una en el momento de jugarla.

Proteger: Dejarla en la mesa sirve para evitar que nos envíen pecados con una carta de ángel/demonio.
Salvar: Elige un pecado de tu zona de juego que no tenga cartas de tentación encima y se lo mandas a otro jugador.
Pecar: Mandas un pecado que no sea tuyo, y no esté tentado, a otro jugador.
Desproteger: Eliminas un ángel que esté protegiendo. 

Y este es el juego, sin mayores complicaciones. Las reglas incluyen algunas variantes para darle más gracia, una de las que solemos usar es la de que si un jugador consigue hacerse con los 7 pecados, ganará inmediatamente la partida, regla que le da algo más de chicha al juego.

Puedes conseguirlo aquí:

https://www.ludokubo.com/juegos-de-mesa/familiares/
https://www.ludokubo.com/juegos-de-mesa/7-pecados/

Por Jokin

Halloweekend

A falta de jornadas presenciales, este año están proliferando los eventos online, dentro de los que vamos a destacar las Halloweekend del 30 de octubre y 1 de noviembre, pues Abaco colaborará con ellas por medio de nuestro socio Dan Gordillo, que dirigirá dos pases de su partida Sucedió en los 80 (con el sistema Zodiac, que es de su creación), partida sobre la que podéis encontrar más información aquí.

Ambos pases, el del 30 y el del 1, comenzarán a partir de las 18:00 y tendrán una duración aproximada de 3 horas por sesión. Abren las inscripciones el día 22 de octubre, en la web del evento.

Merienda Jurásica

Su visión se basa en el movimiento, su visión se basa en el movimiento…

Ya la caja nos da una pista sobre la temática de este simpático juego en el que los diploducus intentan alimentarse de las hojas de la jungla, tratando de evitar que los feroces tiranosaurios les den caza. Y todo ello con unas figuras que ya por sí solas justificarían la compra del juego.

Merienda Jurásica es un juego para dos jugadores en el que las partidas se pueden jugar realmente rápido (unos 15 minutos), pero tiene el suficiente componente de pique, unido a la posibilidad de modular un poco el tablero, lo que le da bastante rejugabilidad, de modo que es fácil jugar unas cuántas pàrtidas seguidas.

El juego se compone de 4 losetas de bosque, de 3×3 casillas cada una; 5 diploducus de cada color (azules y amarillos), 2 tiranosaurios y 28 fichas de hierba.

Ejemplo de loseta.

No hay una forma fija de colocar las losetas, y ni siquiera hay por qué colocarlas formando un cuadrado (aunque para la primera partida se recomienda), lo que le da la modularidad que comentaba. Como puede verse, hay unos dibujos de huevos, que marcan las posiciones iniciales de los diplodocus (4 por cada jugador). De momento un diplodocus de cada color y los dos tiranosaurios empiezan fuera. En el resto de casillas se colocarán, boca abajo, las casillas de hierba.

Y ya podemos empezar.

Las figuritas son geniales.

Se reparten los colores, se determina color inicial y a jugar. El que empieza, en su primer turno, solo tendrá una acción, pero a partir de ahí se irá alternando con 2 acciones un jugador, dos el otro y así hasta que se termine la partida.

Las acciones que se pueden hacer son básicamente dos: mover uno de tus diplodocus o mover un tiranosaurio. Lógicamente solo puedes mover dinosaurios que estén en el tablero y el movimiento se hace en línea recta hasta que te detiene una de estas cosas:

-Otro diplodocus.
-Otro Tiranosaurio.
-El borde del tablero.
-Una ficha de hierba.

Si un diplodocus choca contra un tiranosaurio no pasa nada, igual que si un tiranosaurio choca contra una casilla de hierba. Pero si el tiranosaurio choca contra un diplodocus o el diplodocus contra la hierba, en su lugar se comen la ficha. Si es un dipodocus se va de juego y si es una de hierba se da la vuelta y se aplica su efecto. El jugador que se come una ficha de hierba aplica su efecto de inmediato y se la guarda hasta el final de la partida.


NACIMIENTO:  Colocas un diplodicus de tu reserva en una casilla vacía a tu elección (lo que te permite devolver al juego los diplodocus devorados. Al final de la partida, esta ficha da un punto de victoria.


RECONOCIMIENTO: Mira en secreto TODAS las fichas de hierba de una loseta, pero no las muevas. Al final de la partida, esta ficha da un punto de victoria.


VIAJE AÉREO: Mueve cualquier diplodocus que esté en juego a cualquier casilla vacía. Al final de la partida, esta ficha da un punto de victoria.


ASALTO AÉREO: Mueve cualquier tiranosaurioque esté en juego a cualquier casilla vacía. Al final de la partida, esta ficha da un punto de victoria.


ERUPCIÓN VOLCÁNICA: Retira dos fichas de hierba del tablero, sin mirarlas, y devuélvelas a la caja. Al final de la partida, esta ficha da un punto de victoria.


¡SORPRESA!: Elimina uno de tus diplodocus y sustitúyelo por un tiranosaurio. Al final de la partida, esta ficha da tres puntos de victoria.


¡QUÉ RICO!: No produce ningún efecto, pero al final de la partida da dos puntos de victoria.

Las reglas especifican también que si robas una ficha de hierba y no puedes aplicar su efecto (por ejemplo, robas un asalto aéreo y no hay tiranosaurios) puedes mirar dos fichas de hierba cualesquiera del tablero.

Por último queda explicar cómo se termina la partida y cómo se gana. Respondiendo a la primera pregunta, la partida termina cuando:

-No quedan diplodocus de un color en el tablero.
-No quedan fichas de hierba en el tablero.
-Durante dos rondas seguidas nadie ha comido fichas de hierba ni diplodocus.

En cuanto a quién gana, pues si la partida termina porque un jugador se ha quedado sin diplodocus, automáticamente gana el otro. En caso de que haya terminado por alguna otra razón, se contarán los puntos de victoria, y en caso de empate, el que tenga menos fichas de hierba.

Fácil de aprender, rápido de jugar y bastante divertido.

Por Jokin

Cyberinsomne Zaragoza

Hoy toca hablar de unas jornadas de rol con las que si bien no tenemos relación alguna, nos parece que son una opción interesante, como para hablar de ellas. Son las Cyberinsomne, versión online de «La noche insomne», un clásico del rol que se lleva a cabo en septiembre en Zaragoza, que este año expande sus horizontes eliminando la barrera geográfica y lanzándose a Internet.

Más información en su página web.

Draftosaurus


Draftoraurus nos pone en la piel de gestores de un parque de atracciones y dinosaurios (¿qué podría salir mal?). Juego rápido, simpático y de reglas sencillas, pero que requiere darle al coco y resulta muy adictivo, con una mecánica de draft, que le da toda la chicha al juego.


Lo primero que tenemos que hacer es ajustar el número de dinosaurios, para que haya 12 por jugador. De esta manera, si juegan 5 habrá 60, a 4 serán 48, etc. Y son 6 especies de dinosaurio, concretamente el verdesaurio, el naranjasaurio, el rosasaurio (parece un diplodocus), el amarillosaurio (claramente un triceratops), el azulosaurio (un stegosaurio) y el tiranosaurio, que es rojo y tiene alguna regla especial.


Cada jugador tiene su tablero, todos iguales, y que están divididos en seis recintos, más el río, que es al revés. La importancia es sobre todo a la hora de puntuar, pero también es relevante, pues no siempre vas a poder poner el dinosaurio que quieras donde quieras.

Bosque de la similitud – El rey de la junglaEl trío leñoso – El prado de las diferenciasLa pradera del amor – La isla solitaria.


Pues empecemos: cada jugador roba 6 dinosaurios de la bolsa, sin que nadie los vea, el jugador más joven lanza el dado, ignora el resultado y pone un dinosaurio donde le dé la gana.
¿Pero entonces, para qué está el dado?
Fácil: afecta a cómo pueden colocar los demás jugadores. En orden, irán colocando cada uno un dinosaurio, en función de lo que haya dicho el dado. Estos son los resultados posibles del dado:
Bosque: Solo se puede colocar dinosaurio en bosque (los recintos verdes).-Pradera: Solo se puede colocar en pradera (los anaranjados).-Baños: Solo se puede colocar en los recintos a la derecha del río.-Cafetería:  Solo se puede colocar en los recintos a la izquierdadel río.-Solitario: Hay que poner donde no tengas ningún otro dinosaurio.-No tiranosaurio: Hay que poner donde no tengas ningún tiranosaurio.
Si no puedes, o no quieres, siempre puedes poner en el río, salga lo que salga en el dado.
Una vez todos han colocado su primer dinosaurio, será cuando empieza el juego de verdad y cobra sentido el nombre del juego. Cada jugador le pasa todos los dinosaurios que tiene en la mano al jugador de su izquierda, y el que tiró el dado le pasa también al de su izquierda el dado, que será quien tire y, con la opción de ignorarlo, coloque el primero.
Así se hará, siguiendo la secuencia «tirar dado, cada jugador pone un dinosaurio, rulamos los dinosaurios» hasta que todos han puesto sus seis dinosaurios. Entonces cada jugador robará otros seis dinosaurios y se jugará la segunda ronda, tras la que se procederá a puntuar.
¿Cómo puntúan los recintos?
Bosque de la similitud: Aquí todos los dinosaurios que pongas tienen que ser del mismo color. Si tienes uno te llevas dos puntos, con dos 4 puntos, con tres 8… y si has conseguido poner los 6, te llevas 24 puntos. 
El rey de la jungla: Solo puedes poner un dinosaurio. Si al contar los puntos nadie tiene más que tú de esa especie, te llevas 7 puntos.
El trío leñoso: Puedes poner exactamente tres dinosaurios, de cualquier especie. Si lo haces, ganas 7 puntos.
El prado de las diferencias: No puede haber más de un dinosaurio de cada especie. Y, parecido al bosque, uno te da un punto, dos te dan tres… y poner los 6 te genera 21 puntos.
La pradera del amor: Puedes poner hasta dos de cada especie. Cada pareja (dos del mismo color) te da 5 puntos.
La isla solitaria: Puedes poner un único dinosaurio. Si es el único que tienes de esa especie, ganas 7 puntos.
El río: Cada dinosaurio vale un punto.

Además, cada recinto en el que tengas al menos un tiranosaurio, te da un punto más. Se cuentan los puntos y el que más tenga, ha ganado.

Pero si se quiere alargar la partida o darle más variedad, tenemos… el tablero de invierno.

El bosque ordenado – El puesto de observaciónEl puente de los enamoradosLa zona en cuarentena – La pirámide


Se puede usar por sí solo, o como complemento al de verano. Nosotros solemos jugar las partidas a doble vuelta (un verano y un invierno), pero se puede variar esto.


Las reglas son las mismas, siendo diferentes los recintos:
El bosque ordenado: Puede albergar dos tipos de dinosaurio, y se van colocando alternamente. Los puntos, según la tablita y el número de dinosaurios, hasta 24.El puesto de observación: Pones un dinosaurio y a la hora de puntuar ganas dos puntos por cada ejemplar de esa especie que tenga el jugador de tu derecha. El puente de los enamorados: Por cada pareja del mismo color que haya con un miembro a cada lado, ganas seis puntos. La zona en cuarentena: Puedes poner un dinosaurio. Después de haberlos colocado todos, lo recolocas donde quieras, sin necesidad de tirar el dado (pero que sea legal, claro).La pirámide: Empezando, claro, por abajo, vas rellenando los pisos, pero con la restricción de que no puede haber dos dinosaurios de la misma especie adyacentes. Puntúas según número de dinosaurios, hasta un máximo de 21 si completas la pirámide.
Como pasa en el verano, cada dinosaurio en el río es un punto y cada recinto con tiranosaurio otro punto extra.


Draftosaurius es un juego muy adictivo, con un importante factor pique y mucha más chicha de lo que parece. Además, la rapidez de sus partidas y la sencillez de sus normas hacen de ñel el juego ideal para rellenar espacios de tiempo cortos.


De dos a 5 jugadores. 

Por Jokin

El señor de los anillos (juego cooperativo)

Conviene hacer la precisión, dado que juegos de tablero inspirados en El señor de los anillos hay un montón, y la confusión es comprensible. En este caso me voy a referir a la versión de Reiner Knizia (realmente resideñando el juego que ya existía) en el que los jugadores son los sufridos hobbits que deberán arrojar el Anillo al Monte del Destino.

La tarea no será nada fácil, ya que las fuerzas del mal, encarnadas en un cruel tablero, obligarán a los jugadores a esforzarse al máximo para conseguir un resultado al menos digno.

Frodo, Merry, Pippin, Sam y… Gordo

El juego es de 2 a 5 jugadores (aunque tampoco habría que modificar demasiado las reglas para poder jugar en solitario) y estos son los 5 personajes. A los 4 conocidos hobbits de la Compañía han añadido al no tan famoso Fredegar Bolger (a mí ni me sonaba), y cada uno tiene su propia habilidad especial.

Y como hemos dicho, esto es cooperativo, por lo que ganan todos o pierden todos. Ganan si consiguen llegar con vida a la última casilla. Pierden si son atrapados antes por Sauron. Para representar esto, hay un marcador del 0 al 15, que representa lo corrompidos que están por el poder maligno (empiezan en el cero), y en el 15 está Sauron. Por el camino pueden ir ganando corrupción, y si uno de ellos se topa con Sauron, perecerá y será eliminado. Pero para darle más gracia, no solo los personajes pueden ir hacia Sauron, sino que el marcador de Sauron puede ir bajando y darles caza. Y así como ellos pueden retroceder, una vez que Sauron avanza, ya nunca vuelve hacia atrás, lo que cierra cada vez más el cerco.

Y así, anduvieron y anduvieron…

El juego consta, por así decirlo, de dos situaciones. «Mapa» y «Conflicto». En el mapa simplemente se van moviendo por el tablero principal y van resolviendo los encuentros (llamados «localizaciones clave») en el mismo orden que en el libro (Rivendel, Moria, Lothlorien…), y se toparán con algunos encuentros buenos y otros malos. Estos son fijos, y son básicamente fases preparatorias de lo que es el juego de verdad: los conflictos.

Los conflictos (Moria, Abismo de Helm, Guarida de Ella y Mordor) son tableros aparte que tienen una secuencia de eventos y unos senderos (llamados «actividades») que hay que seguir. Cada uno de los senderos es de un tipo, que se corresponde con uno de los palos de su baraja (Batalla, Sigilo, Viaje y Amistad), y representa una «misión», de forma que hay que ir jugando cartas del tipo de una misión para avanzar en ella. Por ejemplo, en el turno de Frodo, juega dos cartas de tipo «Combate» y avanza dos pasos en el sendero de tipo «combate», cogiendo las recompensas que haya por el camino. Salvo en Moria, que hay 4, cada escenario tiene 3 senderos, y queda un 4º desocupado. De ellos, siempre hay uno que es el principal, y esto es relevante porque terminar el sendero principal es una de las formas de completar un conflicto.

Y así fue que sucedió

¿Y el otro modo de terminar un conflicto? Como dije, terminar el sendero principal es la forma deseable de resolver un conflicto, los hobbits actúan por turnos, y entre todos van avanzando por los senderos, hasta resolverlos. Pero no todo va a ser tan sencillo, y aquí está la gracia del juego.

Cada jugador, en su turno, roba una ficha de historia, que le indicará por qué sendero puede avanzar ese turno, suponiendo que tenga cartas de ese tipo. Si sale una ficha de un tipo de actividad que no existe en ese encuentro, podrá acudir a la que quiera. Además, hay un tipo de carta que es comodín, y sirve para cualquier actividad. En cualquier caso, si no quiere o no puede jugar carta, el jugador puede hacer la acción de descansar, que le permite bien robar dos cartas, bien curarse un punto de corrupción.

El problema viene cuando resulta que no todas las fichas de historia permiten avanzar. Hay unas cuántas que implican perjuicios diversos (perder cartas, ganar corrupción, etc.) o lo que es peor, que hacen avanzar el marcador de eventos. Los eventos, generalmente, van de malos a muy malos, y además, cuando se hacen todos los eventos, se da por concluido ese conflicto, y se sigue como si se hubiera superado. Esto que puede no parecer tan terrible, es un indicativo de que has recibido toda una ristra de palos, y que además no te has podido llevar todas las recompensas posibles.

Castigo y recompensa

Cada vez que alguien avanza se lleva también, como si fuera Pacman, todas las recompensas que hay por el camino. Pueden ser cartas especiales, runas que sirven sobre todo para contratar los valiosos servicios de Gandalf (unas cartas muy buenas, pero de complicado acceso) o marcadores de vida (anillo, corazón y estrella), cuya única finalidad es evitar ganar aún más corrupción al terminar el encuentro. Sí, cada jugador tiene que haber conseguido cada uno de estos marcadores o ganará un punto de corrupción por cada uno que le falte.Y al acabar cada encuentro hay que devolverlos a la caja. Además, es prácticamente imposible hacer las combinaciones para que todos tengan todo. ¿Divertido, verdad?

Un anillo para unirlos a todos.

A lo ya explicado hay que añadir, como es lógico, el anillo. Hay un marcador de anillo, que los hobbits se van pasando como si fuera un porro, y que determina quién es el portador. Esto es relevante, en primer lugar porque hay eventos que afectan al portador del anillo, pero sobre todo porque este puede, una vez por encuentro, usarlo para burlar a las fuerzas de Sauron y avanzar. Para ello, tira el dado especial, y avanza un número variable de casillas pero aplica también el resultado. ¿Hace falta que diga que todos los resultados del dado son nocivos?

¡El anillo es mío!

Por si no ha quedado claro, el juego es extremadamente difícil, y en ninguna de las partidas que he jugado hemos conseguido ganar. Todo lo más, alguna vez hemos llegado a Mordor, para acabar perdiendo en la desesperación de un juego en el que te pasas la mayoría de los turnos eligiendo la opción menos mala. Tal es la dificultad, que ni tan siquiera haciendo trampas (involuntarias, he de decir), hemos conseguido ganar. No descarto que hayamos entendido mal alguna otra regla, pero de momento el juego ondea invicto en la estantería, lo que sin embargo no impide que sea bastante divertido.

Por Jokin

Volvemos a abrir

Ilustración de Themico

La nueva normalidad también llega a Abaco. Hemos estado desde marzo sin pisar el local, y por fin hoy abrimos (aunque de momento para uso interno), después de haber aprobado nuestro protocolo sanitario (mascarilla obligatoria, limitación de aforo, uso obligatorio de gel higienizante…).

De momento no nos atrevemos a organizar actividades de cara al público, pero tenemos ya unas cuántas ideas para cuando podamos hacerlas.

Ahora, más que nunca, cobra significado nuestro lema oficioso «salud y rol».