Cazabombas (sin spoilers)

La estética es simpatiquísima.

Este juego fue, con toda justicia, una de las sensaciones del año pasado y un producto que se agotaba en cuanto pisaba las tiendas, pues es bonito, fácil de jugar, divertido y tremendamente adictivo.

Es un juego cooperativo en el que los jugadores son artificieros zoomorfos (o sea, furros) que tienen que colaborar para desactivar la bomba sin que les explote en el hocico. Para eso hay que cortar una serie de cables pero con una complicación, y es que la comunicación entre jugadores es muy limitada, de  una manera que podría recordar bastante al Hanabi.

Cables.

Al principio de la partida se reparten en secreto y al azar las fichas de cable, que por defecto serán 4 normales de cada número del 1 al 12 y un número variable de cables rojos y amarillos, que dependerán de cada escenario. Cada jugador pone en su soporte, de manera que nadie más las vea, esas fichas, ordenadas de menor a mayor (esto es fundamental, porque si no, no se podría jugar). Y ahí empieza la partida.

Los jugadores, por orden de turno, van haciendo su acción, que es cortar en dúo (la más común) o cortar el solitario. Para cortar en dúo, elegimos un número que tengamos (en el de la foto podría decir 4, 5 o 7, pero no 4.1, que las amarillas son especiales) y un cable de otro jugador, que no vemos pero el juego nos ofrece herramientas para deducir cosas. Si hemos acertado, ambos cables se ponen sobre la mesa, pero respetando la posición. Si fallamos, el contador de bomba (que empieza en tanto como número de jugadores) baja uno, y si se llega a cero, ¡PUM! Se pierde. 

Cortar en solitario es algo que solo puedes hacer cuando tienes todos los cables que tengas con ese número (es decir, dos cuando ya han salido los otros dos o cuatro si has tenido la suerte de que te vengan de mano).

Así explicado puede parecer que esto es puro azar, y lo sería si solo tuviera esto, pero evidentemente hay elementos que permiten ir ganando más información. La más importante son las fichas de información: al principio de la partida y por orden, cada jugador escoge una ficha numerada del 1 al 12 y la coloca frente a un cable que coincida con el número. De esta manera, si yo tengo tres unos y marco mi tercer cable con un 1, ya estoy diciendo que las otras son unos, ¿verdad? Estas fichas también se ganan cuando se falla al cortar en dúo, que puedes marcar y decir qué número era el cable que te señalaron. Recordemos, cortar en dúo es “este cable concreto que tienes y no no veo, es un X”.

Además de estas fichas hay cartas con objetos especiales, de las que se sacan cinco en cada partida y se desbloquean a medida que se van acertando números. No vamos a poner el listado completo, pero son muy útiles.

Pero así pasaría que esto es demasiado fácil, así que vienen los cables amarillos y rojos para amargarnos la existencia. Los amarillos son cables con valores no enteros (todos son algo coma 1), que se colocan entre los cables normales y solo sirven para despistar (muy importante, un 4,1 no es lo mismo que un 4!) y solo se cortan con otros cables amarillos. Los rojos son aún peores. Tienen valores de algo coma cinco y tienen la peculiaridad de que si alguien los señala, la bomba explota de inmediato, y solo se pueden cortar si el que lo tiene ya solo tiene cables rojos. Para más añadidura, en algunos escenarios se sabe qué cables rojos y amarillos hay y en otros solo se sabe parcialmente (por ejemplo: “en este escenario hay un cable rojo, que puede ser el 7,5 o el 3,5”).

Vale, ¿pero cómo se gana? 

La respuesta aquí es fácil: se gana cuando todos los cables han sido cortados, y dado que es un juego cooperativo, todos ganan o todos pierden.

¿Y eso de los escenarios?

Ahí está la verdadera genialidad del juego y lo que lo hace tan mágico. El juego consta de 66 misiones, cada una con sus reglas y mecánicas. Las primeras ocho son un tutorial, en el que se van aprendiendo de forma gradual las mecánicas que he ido explicando, pero a partir del noveno, las misiones vienen en cajas cerradas, que al más puro estilo legacy incorporan mecánicas y elementos nuevos, que le dan un toque y una profundidad maravillosa al juego y convirtiéndo en una campaña memorable un juego que ya funciona muy bien con partidas sueltas. Pero del contenido de estas cajas ya hablaremos, si se da el caso, cuando terminemos la campaña. Aunque adelantamos que trae cosas muy locas.

Sky Team

Aterrizar en sí es fácil, la cuestión es que el avión termine entero.

Sky Team es un juego cooperativo para dos jugadores en el que se pondrán respectivamente en los papeles del piloto y el copiloto de un avión e inentarán que el aterrizaje se desarrolle sin catastróficos incidentes, por medio un sistema de colocación de dados y con la comunicación muy restringida. Y la mejor manera de explicar el juego es explicar cómo se juega.

Para preparar la partida primero elegiremos un aeropuerto, de los muchos que hay para elegir, cada uno con sus reglas y su propia dificultad. El más básico, y con el que siempre se recomienda empezar, es el Montreal-Trudeau. Se colocarán el panel de aeropuerto (que reprtesenta la distancia que hay hasta el ídem) con sus aviones iniciales, el altímetro y entoncesse reparten los roles y los dados. El piloto cogerá su pantalla y los dados azules, el copiloto cogerá la suya y los dados naranjas.

Se habla de lo que se va a hacer, se tiran los dados (cada uno los suyos y sin que los vea el otro) y a partir de ese momento silencio. En turnos alternos, cada uno pondrá un dado, así hasta que ambos hayan colocado cada uno de sus cuatro dados (o hayan hecho estrellarse el avión, que a veces pasa).

Arriba se ven el aeropuerto y el altímetro. El resto es el panel de control, que hace de tablero.

Para colocar un dado, se elige y se coge de detrás de la pantalla un dado y se coloca en una de las ranuras posibles. Si es un dado azul en las ranuras azules, si es naranja en las naranjas, y siempre teniendo en cuenta que algunas requieren resultados concretos.

Ahora veamos las ubicaciones posibles donde colocar los dados, empezando de arriba a abajo.

Radio: El piloto tiene una ranura y el copiloto dos. Sirve para avisar a los aviones que están en mitad de nuestro camino para que se aparten y retirarlos del camino. No se descarta que haya gente que imita el sonido de una ametralladora al jugar esta opción, y tampoco se descarta que esa gente sea yo.

Estabilizador: Una para el pilito y otra para el copiloto. Sirve para hacer que el avión llegue nivelado al aterizaje, y para eso hay que poner los dos dados con el mismo resultado, o se desnivelará. No pasa nada si se desnivela un poco durante el vuelo, pero si se desnivela demasiado se estrellará. Esta acción es obligatoria, de manera que si termina el turno y al menos una de las dos casillas del estabilizador está sin cubrir, fin de juego.

Motores: Una para el piloto y otra para el copiloto. La suma de los dos dados será la velocidad, lo que marcará cuánto mueve el avión este turno. En principìo de 2 a 4 nada, de 5 a 8 una casilla y de 9 a 12 dos casillas (esto lo marcan los indicadores azules y naranjas del velocímetro). El movimiento no se hace a final de turno, sino en cuanto se pone el segundo de los dados, y se hace avanzando el indicador de aeropuerto (donde están los avioncitos). No pasa nada por entrar en una casilla con aviones, pero si nuestro movimiento nos hace salir de una y hay aviones, fin de juego. Al igual que pasa con el estabilizador, esta también es obligatoria hacerlo todos los turnos.

Trenes de aterrizaje: El piloto tiene tres (una con resultdos de 1/2, otra con resultados de 3/4 y la de los resultados 5/6) y se indicarán moviendo el pilotito, para que se marquen como encendidos. Esto se puede hacer cuando convenga (no pasa nada si en un turno no los activas), pero hay que tener en cuenta dos cosas: una es que ralentizan el avión, haciendo que sea necesario tener resultados más altos para avanzar una casilla (avanza el indicador azul del velocímetro) y otra que si aterrizamos sin todos los trenes… la buena noticia es que saldremos al día siguiente en el periódico.

Flaps: El copiloto tiene cuatro y el funcionamiento es similar al de los trenes de aterrizaje, con la salvedad de que aquí hay que irlos haciendo en orden, de arriba a abajo. Por lo demás, avanzan el indicador naranja, haciendo más difícil moverse dos casillas y es obligatorio que al aterrizar estén todos activados.

Frenos: Hay tres casillas para el piloto (la del 2, la del 4 y la del 6). Se deben activar por orden, pero a diferencia de trenes y flaps, no es obligatorio tenerlos todos activos (aunque en la práctica es necesario tener al menos el primero).

Cafetería: Hay tres ranuras bicolores, con lo que cabe cualquier dado de cualquier jugador. Srive para ganar café, un recurso que se guarda (máximo 3) y se puede usar en cualquier momento para dar un +/-1 al resultado de un dado. Sí, es legal gastarse tres de golpe para dar hasta un +/-3.

Repetición de tirada: Esto no es ninguna casilla, sino unos contadores que podremos ganar cuando así nos lo indique el altímetro. Cualquier jugador, en cualquier momento y sin dar explicaciones, puede gastar una repetición para repetir de sus dados los que quiera, y el otro jugador podrá hacer lo mismo. Todo ello, claro, sin mostrarse los resutados ni decir lo que había antes.

He explicado varias maneras de perder, pero no cómo se gana, y es lo que voy a hacer ahora. Después de cada ronda, se haya avanzado o no, el altímetro avanza. Así hasta que llega el turno de tocar suelo. Si el avión está completamente estable, flaps y trenes están activos y el movimiento es inferior al permitido por los frenos, aterrizaje seguro y victoria. De lo contrario, echas la culpa al compañero, volvéis a montar los componentes y empezáis una partida nueva.

Esto que he explicado es lo básico, pues como ya indiqué hay como una veintena de aeropuertos, cada uno con sus reglas especiales y una dificultad que puede llegar a ser endiablada. Pero eso es algo que es mejor ir descubriendo poco a poco.

Las partidas pueden durar, sabiendo jugar, entre diez y quince minutos.

Por Jokin

Pócimas y brebajes

Tablero y algunos componentes.

La alquimia parece divertida pero mezclar ingredientes a lo loco puede hacer que nos explote el experimento en los morros y nuestro laboratorio vuele por los aires. Pero como salga bien, ay como salga bien…

De esto va este Pócimas y Brebajes, un bag building con mecánica de push your luck, que en cristiano quiere decir que el juego consiste en ir sacando fichas de una bolsa, con la esperanza de sacar las buenas, y que a medida que avanza la partida vamos a ir mejorando el contenido de la misma.

A lo largo de nueve rondas, y de manera más o menos simultánea, iremos robando fichas de la bolsa y avanzando en nuestro contador personal tantas casillas como indique. Además, si alguna de las fichas es especial y se dan las condiciones, activaremos su poder especial. Robaremos hasta que pase una de estas dos cosas:

-Nos plantamos voluntariamente.

-El valor de las fichas blancas supera 7, por lo que nuestra olla explota.

Para minimizar el riesgo, contamos con una redoma que nos permite devolver a la bolsa una ficha blanca que acabamos de robar (siempre y cuando no sea la que nos hizo explotar), pero la redoma se gasta y se le da la vuelta.

Tablero personal, donde van poniéndose las fichas.

Que explote no es del todo catastrófico pero sí molesto, dado que entre los jugadores cuya olla no ha explotado, el que ha obtenido el valor más alto tira el dado con la bonificación, lo que puede darle puntos de victoria, gemas (que luego explico lo que son) o un avance de gota (luego lo explico también).

Después del dado se aplican los efectos de algunas fichas especiales (no me voy a poner a explicarlos todos), los jugadores que hayan puesto su última ficha delante de una casilla con icono de gema robarán una y entonces se pasa a la fase de puntuar y comprar. Si nuestra olla no explotó haremos ambas cosas y si exploto elegiremos una de las dos.

Tanto la puntuación como la compra depende de hasta dónde hallamos llegado (por eso es bueno arriesgar) y lo que compraremos serán fichas con las que ir mejorando nuestra olla, que serán de valores 1, 2 o 4.  Las hay de vatios colores y cada color tiene efectos distintos. Además, hay variantes, por lo que las rojas, por ejemplo, pueden hacer una cosa en una partida y tener efectos diferentes en otra.

Hecho eso, podemos gastar las gemas. Por el coste de dos podemos avanzar la gota (ahora va) o recuperar la redoma, dándole la vuelta.

Gotas y ratas

Por defecto empezamos a colocar las piezas en la casilla inicial, la del 0, pero hay dos cosas que alteran esto. Una es la gota, que a medida que va avanzando hará que empecemos más adelantados (y es permanente, por lo que es algo muy bueno) y la otra son las colas de rata. Sin entrar en detalles, es una medida para compensar a los que van perdiendo: en el marcador de puntos del tablero común hay dibujadas unas colas de rata, y al principio de cada ronda, los jugadores ponen un contador de rata delante de su gota, tantos pasos como colas haya. Eso hace que al principio merezca la pena empezar perdiendo.

Tablero común.

Entonces, volviendo al principio. El juego, como dije, consta de nueve rondas, y para diferenciarse, en cada una se roba al inicio una carta de evento, que suele ser una regla distinta para esa rodna o un efecto inmediato, casi siempre para beneficiar a todos los jugadores. Además de eso, cada ronda tiene definido un efecto fijo (en la segunda y en la tercera, por ejemplo, se van liberando colores nuevos (hasta un total de cinco). En una de las rondas, no recuerdo si la cuarta o la quinta, todos los jugadores ganarán una ficha blanca extra, para añadirla a su bolsa (y eso es malo).

Así se irán jugando las rondas, hasta la última que es especial por dos cosas. Una es que aquí las fichas sí hay que robarlas simultáneamente y de una en una (aquí ya no cuela como en las otras lo de ver lo que hacen los demás para decidir) y otra que en la fase de compras, lo que compraremos serán directamente puntos de victoria. Y el que tenga más ha ganado.

De 2 a 4 jugadores, Pócimas y Brebajes es un juego realmente sencillo que si se sabe jugar se solventa perfectamente en una hora o menos y basa su gracia en la emoción de ir robando fichas de la bolsa, sabiendo que si coges la que no es la puedes liar. Pero si pecas de conservador verás que sin riesgo no hay gloria.

Abaco a las Umbras

Un año más nos vamos a Huarte, cargados de partidas, para colaborar con las jornadas hermanas de las Omicron.

Llevamos estos juegos para la ludoteca:

Escuela de pingüinos
Ciudad de machi koro
Azul
Clash of cultures
Snowman dice
Djam
Fantasma blitz
Patchwork
Clank!
El ansia
Ricochet robots
Wiss toy

Y estas actividades:

DEMO: Android Netrunner

Asalto al castillo

REV: Psycho-Pass

REV: Junta V20

REV: Mision Minotaurus

REV: Caballo negro

Rol: Wrath & Glory: Una petición de ayuda

Fliptown

Poker en el salvaje Oeste.

Perteneciente al género flip&write, que ahora explico lo que es, Fliptown es un juego en el que nos ponemos en el papel de cowboys del viejo Oeste, que tendrán que sacar oro de las minas, recorrer los páramos y liarse a tiros para luego gastarse las ganancias en la ciudad, para conseguir así ser el más legendario del Far West.

El juego se juega a través de 3 rondas, cada una con una “mano”, en la que se sacan tres cartas de Poker (normales y corrientes, que vienen incluidas con el juego). Cada jugador simultáneamente elegirá una para que sea el palo, otra para que sea el número y la tercera que será para su mano de Poker. Pero estas cartas se quedan físicamente donde están, no las coge nadie. 

Me explico: las tres cartas que salen son 3 de tréboles, 6 de diamantes y rey de picas. Uno podría decidir que el palo sea tréboles, el número el 6 y la carta para su mano el rey de picas, pero otro podría querer coger el 3 como número, las picas como palo y el 6 de diamantes como carta para su mano. Importante, repetimos: de una carta cogemos el palo, de otra el número y la tercera, de la que no cogemos nada, va a nuestra “mano”.

¿Y cómo se usan estas cartas? Pues aquí es donde entra el juego el “write”. Cada jugador tiene su tablero personal, que es una pizarra tipo Velleda, donce marcará lo que hace.

Tablero personal.

El palo que hayamos elegido determinará el tipo de acción que podemos hacer y el número su potencia. La tercera carta la apuntaremos en nuestra “mano” (arriba a la derecha), para intentar hacer una buena jugada.

Así, las acciones posibles son:

Senda (corazones): Arrriba a la izquierda. Podremos ir avanzando en el marcador de senda y cogiendo la recompensa de la casilla que marquemos. Hasta dónde podemos llegar lo marca la potencia de la jugada, pero ojo que una vez se marca una casilla ya no se puede volver atrás y marcar una inferior más adelante.

Páramo (picas): Los atracos. La potencia de la acción nos dice qué podemos intentar robar (desde gallinas hasta el tren del dinero). Aquí entra en juego el azar, ya que se robará una carta del mazo; si es igual o superior al número objetivo del atraco tendremos éxito y la recompensa gorda, pero si es inferior solo la recompensa pequeña. Y en cualquiera de los casos, con éxito o con fracaso el atraco se considerará intentado y nos dará los carteles de “se busca” que correspondan (luego lo explico). Además, si intentas robar los tres sitios de una misma fila te llevas la recompensa indicada.

Mina (diamantes): Es ir bajando por el camino. Según la potencia de la acción iremos en una dirección u otra y cogiendo las recompensas, que serán más sustanciosas cuanto más nos adentremos.

Ciudad (tréboles): Cada tienda (se va a una u otra según la potencia de la acción) tiene su propia recompensa, que sería muy largo explicar aquí, pero suelen ser mejoras (armas que ayudan a atracar mejor, un caballo que ayude con la senda…) o cambiar recursos por otros (oro por puntos de victoria, dinero para quitarse carteles de se busca…). Algunos edificios se pueden visitar más de una vez, pero todos tienen una recompensa gorda que se gana la primera vez que se visita.

Cementerio (cualquier palo): Si no sabemos qué hacer le pegamos un tiro a alguien (¡es el salvaje Oeste!) y marcamos una tumba, ganando las recompensas que vayan quedando entre tumba y tumba. Pero ojo, que a no ser que hayamos visitado antes al enterrador en la ciudad, cada muerto nos da un cartel de “se busca” (el Sheriff y sus manías).

Las recompensas que vienen son casi autoexplicativas (ganar oro, ganar dólares, ganar tamices y martillos…), y hay unas que son los símbolos de los palos de Poker. Esos quieren decir que ganas, inmediatamente, una acción de ese palo, con cualquier potencia. Y sí, no solo se pueden encadenar varias acciones seguidas de esta manera, sino que la estrategia va de intentar hacerlo el máximo número posible de veces.

Una vez se hayan hecho las cinco acciones de cada ronda se miran las manos de Poker (compuestas por las cinco cartas que no hemos usado) y cuanto mejor sea más dinero y puntos de victoria nos llevaremos.

Hecho eso comprobamos cuántos tamices y martillos tenemos. Los primeros nos dan una pepita de oro (que por cierto sirven para cambiar número y/o palo de las cartas, aunque solo para nosotros) y los martillos dos dólares cada uno (que en esencia se usan para gastar en la ciudad).

Si has sido malo tendrás muchos de estos.

Al principio de la ronda habremos dejado una carta apartada, que es el Sheriff, y ahora es cuando toca voltearlo. Si es igual o superior al número de carteles de “se busca” que tenemos habremos librado, pero si es inferior sufriremos una importante penalización. Para evitar esto podemos sobornarlo, gastando tantas pepitas de oro como carteles tengamos, pero esto hay que hacerlo antes de mostrar la carta. 

Y así durante tres rondas, cada una de cinco manos. Al final de la partida tendremos un punto por cada estrella, uno por cada dos pepitas sobrantes y otro por cada cuatro dólares. El que tenga más gana.

Profesiones y botines

Para darle un poco más de chicha al juego se añaden cartas de botín (con hitos, tipo “rodea cinco lápidas en el cementerio”) que dan puntos al primero en completarlas y de profesiones, que dan algo de asimetría al juego, con recursos iniciales distintos y poderes especiales.

(Llanero) solitario

El juego es hasta cuatro jugadores (aunque en realidad el número podría ser infinito, siempre que tengas tableros y rotuladores para todos) pero también incluye la modalidad de juego en solitario (el juego ya de por sí no deja de ser un “multisolitario”) que puede ser en el modo básico, a conseguir X puntos o con los simpáticos Vaquerobots, rivales virtuales con reglas propias y unos dibujos muy simpàticos.

Pues esto es Fliptown, un juego fácil de jugar y rápido de aprender.

Por Jokin: https://elverdaderojokin.blogspot.com/2025/05/fliptown.html

Balance abaquero 2024

Ahora que se acaba el año toca echar la vista atrás y ver qué dio de sí este 2024 que deja su paso a un nuevo 2025.

ENERO: El año empezaba (como va a empezar 2025) con unas jornadas de rol y juegos de mesa, en las que tuvimos (como tendremos en 2025) la colaboración de LUDO.

MARZO: Las #omicron2024. Está todo dicho.

JUNIO: Como es el mes adecuado para ello, organizamos las jornadas del orgullo.

AGOSTO: Nos fuimos a las Umbras llevando nuestra ludoteca, como solemos hacer todos los años.

OCTUBRE: Organizamos, para Halloween, nuestras jornadas de Noche de difuntos.

NOVIEMBRE: Montamos demos y torneo de Fórmula D en Fnac y llevamos partidas a las jornadas Vieja Escuela.

DICIEMBRE: Colaboramos con las Arkanas, llevando varias actividades.

Trío

Este juego es ridículamente sencillo de explicar, aún más fácil de entender pero adictivo a más no poder. De 3 a 6 jugadores, ofrece una mecánica con la que es difícil jugar una sola partida.

El juego consta de 36 cartas, con tres copias de cada número del 1 al 12 y al empezar se reparten entre los jugadores. Este número varía en función del número de estos. Con 3 jugadores cada uno coge 9, con 4 cada uno coge 7, con 5 cada uno coge 6 y con 6 cada uno coge 5. El resto de cartas se quedan boca abajo en la mesa. Una vez repartidas las cartas, cada jugador ordena de menor a mayor las cartas que le han tocado, las de la mesa se quedan así, sin que nadie las mire.

Los turnos son muy sencillos. El jugador al que le toca puede elegir entre mostrar (dándole la vuelta) una carta de la mesa o mostrar la carta más alta o más baja de cualquier jugador (se puede elegir a sí mismo), que se queda boca arriba. Una vez hecho eso, lo hace con una segunda carta (puede ser de la mesa o de cualquier jugador, no importa de dónde haya salido la primera). Si las dos cartas son distintas pierde su turno y las carta mostradas se vuelven a su posición inicial (boca abajo en la mesa o la mano del jugador). Si ambas cartas son iguales, se repite el procedimiento. Si es diferente las cartas vuelven a su posición y termina el turno, pero si las tres son iguales el jugador reclama el trío y termina su turno. El juego termina cuando un jugador reclama tres tríos o el trío de sietes (que por estar en medio es más dificil). 

Importante: no sirve tener tres cartas iguales en la mano, solo se puntúa cuando se muestran, para lo que tienen que ser las más altas o las más bajas. Por ejemplo, si mi mano es 1-4-4-4-6-11, no podré ir sacando los cuatros hasta que antes alguien haya hecho el trío de unos (o los de seises y onces).

Hay una ligera variante, que las instrucciones llaman “modo picante”, por el que no se gana con tres tríos, sino haciendo combinaciones concretas de tríos, que se marcan en las propias cartas. Obsérvese cómo en la ilustración de ariba se ve el 4 y cómo dentro tiene un pequeño 3. Eso quiere decir que si alguien hace el trío de treses y el de cuatros, también gana. Naturalmente, el triple 7 sigue siendo ganador en esta combinación.

Y así de simple es este juego, pero cada partida suele ir seguida de un “¡echemos otra!”.

Por Jokin

Nos vamos a las Umbras

Como todos los años por estas fechas, nuestra asociación hermana Alter Paradox de Pamplona organiza las jornadas Umbras, que empiezan hoy y terminan el domingo 18 en el polideportivo de Huarte (Navarra). 4 días de diversión sin parar y buen rollo.

Por nuestra parte, haremos una pequeña colaboración, llevando algunos juegos de nuestra ludoteca, que son:

7 Wonders: Architects

Ark Nova

Azul

Batalla de ovejas

Caos en el viejo mundo

Challengers

Cultivate

Darwins journey

Dojo kun

Downforce

Draftosaurus

Enciclopedia

Escalera encantada

Escuela de pingüinos

Fantasma Blitz

Golem

Insondable

Isidore

La casa de papel

Laberinto magico

Pingüinos

Quartermaster General

Ritterschlag

Splendor

Tikal

Villanous

Weather machine

Lacrimosa

Damas y caballeros, lamentamos informarles que Wolfgang Amadeus Mozart ha muerto, dejando incompleta su última obra, el Réquiem. ¿Qué hará Constanze, su pobre viuda, para ver terminada esta obra y poder reclamar los honorarios pendientes?

Huelgan las presentaciones sobre el que es, sin duda, uno de los compsitores musicales más importantes y conocidos de la música clásica, cuya vida, obra y muerte sirven de excusa para este juego de mesa de gestión de recursos y mazo, cuya cuidada y preciosa estética es lo primero que entra por los ojos.

Lacrimosa es un juego de 1 a 4 jugadores (el modo solitario lo probé una vez y me pareció que iba bastante bien) y tiene como objetivo ser el jugador con más puntos de victoria al final de la última ronda. Se juegan cinco, cada una representando una de las etapas de la vida artística de Mozart.

Cada jugador recibe su tablero personal, sus 9+1 cartas iniciales (9 de acción, llamadas “memorias”, y una obra), sus contadores de requiem y sus cubos para marcar los puntos de relato (los recursos, vaya), así como una cantidad variable de dinero y puntos de victoria.

Se preparan los elementos del tablero y se empieza a jugar. Cada jugador roba hasta 4 cartas (de su mazo) y, por orden, juegan dos. Una la pondrá en la ranura de arriba, dejando vicible solo la parte superior de la carta y otra en la de abajo, dejando solo a la vista la parte inferior, en lo que me pareció una genialidad de diseño.

Lo de arriba es la acción, lo de abajo el recurso que genera.

Las acciones posibles son, de izquierda a derecha:

Documentar recuerdos: Es la manera que tenemos de mejorar el mazo. Hay una parte del tablero destinada a formar una especie de “mercado”, en el que con esta acción podemos comprar cartas mejores que las nuestras, e irnos deshaciendo de las iniciales. Cuando hacemos esta acción, reemplazamos la carta que hubiéramos puesto en la ranura de debajo con la carta nueva, y la otra la perdemos para siempre.

-Encargar una composición: En el mismo mercado en el que hay cartas de acciones (memorias) hay cartas de obras, que también podemos comprar con esta acción (con la otra acciones, con esta obras). No van al mazo ni a ninguna ranura, sino que nos la quedamos en nuestra zona de juego. Es importante señalar que estas obras son de distintos tipos, lo que luego es útil para hacer ciertas combinaciones que nos generen puntos de victoria.

Representar o vender una obra: Además de la recompensa que hayamos podido ganar al adquirirlos, podemos usarlas para ganar una recompensa menor (conservándola) o una más gorda (descartándola).

Viajar: En el mapa hay un tablerito, por el que podemos ir moviendo a Mozart. Pagando dinero podemos moverlo más o menos casillas, y si aterriza en una con una loseta de recompensa, podremos comprarla (no tendría ningún sentido mover a Mozart a una casilla sin recompensa, dicho sea de paso). Las habrá inmediatas o de fin de partida.

Requiem: La acción gorda, con la que podemos continuar la obra inacabada del maestro. Cada jugador tiene, en su tablero personal unos contadores, relacionados con distintos instrumentos musicales, que podemos asignar a la partitura que hay en el tablero. Seleccionamos a qué etapa del requiem lo mandamos y cuál de los dos compositores (se eligen dos de entre EyblerSüssmayrFreystadtler y Stadler), para generar un juego de mayorías, que nos dará puntos al final de la partida. Además, esto nos darña importantes recompensas, tanto por liberar la ficha de nuestro tablero como por asignarla. Pero las recompensas gordas, si bien son costosas, merecen la pena.

También está la opción de pasar y ganar algo de dinero, pero es la típica que haces solo cuando estás desesperado, ya que es casi tirar el turno.

Una vez todos han hecho sus acciones, toca la fase de mantenimiento, donde se reajustan los contadores de recursos, según las cartas jugadas, se obtienen recompensas de ronda (no comenté que a principio de ronda se muestra una carta que da X recompensa por cada carta jugada de un tipo determinado).

También se purgan las cartas del “mercado”, se sacan las de la nueva fase (que cada vez irán siendo más potentes) y, al final de la 5ª ronda, se contarán los puntos de fin de partida, por dinero y recursos sobrantes, contadores en el requiem y losetas de recompensa que hayamos ganado con la acción de viajar.

Y con esto tenemos una brevísima reseña de este bonito juego, de una dureza intermedia y una duración aproximada de dos horas.

Por Jokin

HEAT

Heat (en inglés Heat, Pedal to the Metal) es un emocionante juego de mesa que simula con bastante gracia (no me atrevo a decir realismo) las carreras de Fórmula-1 de los años 60-70 (o eso parece por su estética), con un motor de gestión de cartas y mecánicas que logran una trepidante sensación de equilibrio en la que es muy difícil vaticinar el ganador hasta el último turno.

Además, el juego trae varios circuitos reales, lo que es un plus para los aficionados a las carreras de coches, y tiene un montón de circuitos creados por fans, lo que permite una enorme variabilidad.

Circuito de Bilbao, obra de Borja Ares. Lo tenemos en Abaco.

Componentes del juego

Cada jugador tiene, además de su miniatura de coche, un marcador de marchas y su baraja de cartas (una de motor, un cero, tres unos, tres doses, tres treses, tres cuatros y un cinco), así como su tablero personal de jugador, que sirve también como hoja de referencia.

Jugando a Heat

Una vez elegido el circuito, cada jugador obtendrá, además de su baraja inicial, tanta cartas de motor y de estrés como marque este (que generalmente serán 3 de estrés y 6 de motor). Se determinará el jugador inicial y a correr.

Cada turno consta de 9 pasos, de los que los dos primeros se hacen simultáneamente, pero los demás en orden de jugadores. Esto es, todos hacen el paso uno, luego todos hacen el paso dos, y entonces el primer jugador hace los pasos del 3 al 9, luego el siguiente y así hasta que todos han terminado. Entonces se empieza un nuevo turno.

La parte de arriba del tableto de jugador nos indica los pasos.

1. Ajustar la marcha: Cada coche tiene su propia caja de cambios (tablero de jugador a la derecha), donde se marca la velocidad. En esta fase se puede subir o bajar una (o dejarla como está) sin coste, o bajar/subir dos de golpe, al coste de quemar motor, que consiste en coger una carta de motor (la carta rojiza que se ve en la pila central) y mandarla a descartes (la pila de la derecha).

2. Planificar movimiento: Aquí cada jugador coge de su mano (se empieza con 7 cartas, no lo había dicho) tantas cartas, de movimiento o estrés, como la velocidad a la que va. Ni más ni menos que su velocidad. Estas cartas serán lo que mueva.

3. Movimiento: La suma de las cartas que ha jugado será su velocidad, y el número de casillas que mueve. Si ha jugado cartas de estrés (las que tienen el simbolito +) mostrará cartas de su mazo (el montón de la izquierda) hasta que salga una de valor entre 1 y 4, y sumará ese número a su velocidad. Tantas como cartas de estrés haya jugado. Dicho de otra manera, una carta de estrés es jugar más o menos al azar una carta. Lo más importante: mueve tantas casillas como su velocidad.

Una carta de estrés.

4. Impulso para el último: El último jugador (los dos últimos en carreras de 5 o 6 coches) gana un punto, opcional, de velocidad y un enfriamiento gratuito. Puede elegir una opción, ambas o ninguna, y si elige coger la velocidad, moverá otra casilla.

5. Enfriamiento, calentamiento y forzado de motor: Aquí es cuando podemos enfriar cartas (si vamos últimos o estamos en primera o segunda marcha), que es descartar cartas de motor que tengamos en la mano y mandarlas a la pila central del tablero, y también tenemos la posibilidad de calentar motor (mandando a descartes una carta de motor de la pila central) para mostrar una carta de nuestro mazo y añadirla a nuestra velocidad, como si hubiéramos jugado una carta de estrés. Esto se puede hacer en cualquier orden, por lo que podríamos enfriar el motor primero y forzar después o viceversa.

6. Rebufo: Si terminamos el movimiento inmediatamente detrás o a la par de otro coche, podremos mover dos casillas extra (aunque esto no se considera velocidad, ahora explicaré qué relevancia tiene esto). Pero no se puede hacer más de un rebufo por turno.

7. Comprobar curva: En el tablero hay unas curvas marcadas, con una línea amarrilla gruesa y un velocímetro con un número. Esto representa que si vas muy rápido y te encuentras con una curva cerrada, la multa de la DGT es el menor de tus problemas. A los efectos de este juego si has cruzado una curva este turno, compruebas tu velocidad (es decir, lo que te has movido, pero sin contar el rebufo) y miras si es igual o menor que el número indicado en la curva. Si lo es no pasa nada, pero si tu velocdiad es superior, tienes que cubrir la diferencia quemando motor (recordemos, mandar cartas de la pila central a descarte). Y aquí es donde las cosas se pueden torcer, pues si se nos acaban las cartas de motor, el coche dará un trompo, con lo que se quedará clavado en la curva, bajará a primera y además ganaremos una o dos cartas de estrés (según sí íbamos en 1ª/2ª o 3ª/4ª), lo que técnicamente empeora nuestro coche.

8. Descartar: Aquí podemos deshacernos de las cartas que no nos gusten, pero no se pueden descartar ni las cartas de estrés (mala suerte, en algún momento habrá que jugarlas) ni las de motor.

9. Reponer mano: Robamos de nuestro mazo hasta tener 7 cartas. Si no quedan, se baraja la pila de descartes y creamos un nuevo mazo.

El juego acaba el turno en el que un jugador cruza por segunda vez la línea de meta, en el caso de que hayan sido varios, el que haya llegado más lejos.

Esto es más o menos Heat, un juego muy dinámico en el que puedes estar hundido un turno y remontar para acabar en cabeza y viceversa, que funciona muy bien en la mesa y consigue divertidos piques entre los jugadores. Existen reglas más avanzadas y un automa para jugar en solitario, pero todavía no los he podido probar.

De 1 a 6 jugadores, entre una hora y hora y media de duración.

Por Jokin